Grupo Espiritualidad Itinerario de la Persona

4. EL MOVIMIENTO HACIA UN SENTIDO DE INTEGRIDAD Y PLENITUD

- Las conexiones sanadoras según Balfour Mount:

En un reciente estudio de Balf Mount y cols (Mount, 2007) , basado en una muestra intencionada de 21 participantes, se llevó a cabo un estudio fenomenológico para explorar la relevancia de los ámbitos existenciales y espirituales del sufrimiento, la sanación y la calidad de vida, que por su calidad reproducimos en extensión. En él observan como:

Las experiencias de los participantes confirman las fuentes de significado de Frankl y las fuentes de angustia existencial de Yalom (la muerte; la libertad – por ejemplo: la ausencia de estructura externa; el aislamiento; el miedo a la falta de significado). Aún así, lo que se puso claramente de manifiesto, fue que el significado no era un fin en sí mismo, sino una consecuencia de una experiencia relacionada al significado, un sentido de conexión. No era el significado en sí que daba vida a la persona, sino la experiencia subyacente de formar parte de algo más grande y más perdurable que el yo/el uno mismo. En cada uno de los casos, el movimiento hacia un sentido de integridad y plenitud se asoció con una experiencia de conexiones sanadoras. Por el contrario, el sufrimiento se asoció con una experiencia de aislamiento y falta de sentido. Frankl ha llevado nuestra atención a la importancia del significado; los participantes de nuestro estudio nos han recordado la siguiente observación de Frankl, en la que el significado se revela en el contexto de las relaciones humanas. Esta comprensión puede permitirle al que proporciona los cuidados un discernimiento más claro de la dinámica que ocurre detrás de la sanación o el herimiento y ser más eficaz en el acompañamiento del paciente mediante la escucha activa y la presencia centrada.

Como ya se ha mencionado, nuestros participantes experimentaron conexión a uno o más de estos cuatro niveles: 1) en el interior mismo del individuo, tal vez reflejando un fortalecimiento del ‘eje ego-Yo’ y la “individuación” de Jung – una experiencia de potencial personal autorrealizado , 2) conexión con los demás – una consciencia de profundo apego que sugiere la relación yo-Ello de Martin Buber; 3) una profunda experiencia de conexión al mundo que se vive a través de los sentidos, como con la naturaleza, la música o los deportes; y 4) una experiencia de conexión con un significado supremo, sea como sea éste percibido por cada individuo. Una experiencia de conexión a uno de estos niveles, parecía estar frecuentemente asociada con una apertura a conectar también a los demás niveles.

“La sanación genera sanación, genera sanación”, por decirlo de alguna manera. En los casos en los que nuestros participantes experimentaron “sanación”,

La importancia del apego ha sido reconocida desde hace tiempo. Cassell lo expresó sucintamente: “Nuestra entereza como personas, nuestra coherencia e integridad, vienen no sólo de la entereza de nuestro cuerpo sino también de la plenitud de la red de relaciones que tenemos con nosotros mismos y con los demás”.

La acertada “red de relaciones” de la que nos habla Cassell depende no sólo de la conexión, sino también de la individuación, es decir, el desarrollo adecuado de un yo diferenciado y una autonomía personal.

La sanación supone : la aceptación de uno mismo y la realidad presente de uno mismo; la identificación, y la elección de lo que aún es posible dentro de los límites de las circunstancias presentes; la entrada en el momento presente; y el dejar ir de la necesidad de control y las preocupaciones del pasado y el futuro. Este tipo de aceptación es la alternativa trascendental a la negación. En lugar de representar la derrota y un “darse por vencido” pasivo, tal aceptación sugiere una integración activa de la realidad, que libera al individuo para poder ejercer todas las opciones que están a su disposición. (“Pues así es como me ha tocado a mí, ¿y ahora qué voy a hacer con ello?”)

Referencia:
• Mount B, Boston P H, Cohen S R. (2007). Healing connections: On moving from suffering to a sense of well-being, J of Pain Sym Man.; 33: 4

- Del caos a la trascendencia: El modelo de sanación según Kathleen Dowling Singh:

Kathleen D. Singh (Singh, 1998) ha observado como un gran porcentaje de los pacientes que ha acompañado, en el último tramo de su vida, independientemente de que tuvieran o no deseo consciente de trascendencia, parecían entrar en un nivel trascendente y transformado de conciencia que ella ha llamado: “experiencia de la cercanía de la muerte”, que entre otros estados, incluyen sentimientos de conexión y de paz. Esta autora recuerda que los pacientes de SIDA atendidos por ella describieron la transformación que se da al final de la vida como: “el descubrimiento individual acelerado de si mismo (self)”

Singh propone que la experiencia de la proximidad de la muerte puede, por si misma, concentrar en pocos momentos la oportunidad de crecimiento espiritual que puedan dar años de intensa disciplina espiritual.

Shaver (Shaver, 2002), propone una nueva definición de sufrimiento en la que afirma:

“El sufrimiento es un proceso dinámico y transformador a través del cual la naturaleza incompleta y fracturada del self comienza a re-emerger en la conciencia. El disconfort y la ansiedad asociados con el sufrimiento ocurren como resultado de esta re-emergencia, y también del intenso y progresivo anhelo de las partes no integradas o asimiladas del self. El sufrimiento puede ser conscientemente abordado y cuidado a través de intervenciones específicas orientadas a promover la unidad del self. Estas intervenciones incluyen la atención consciente, reflejar y validar, así como el amor incondicional. La resolución positiva del sufrimiento puede llevar hacia una unificación reforzada del self, con un amplio cortejo de emociones, autoestima y hacia una naturaleza trascendente. El sufrimiento supone un desencadenante importante en el despliegue de la conciencia individual”.

Singh (Singh, 1998) , partiendo de la experiencia de acompañamiento y de la observación del proceso que frecuentemente siguen los enfermos en los últimos días, propone un modelo para explicar la adaptación psico-emocional al proceso de morir e indica que los pasos que se dan en esta etapa son:

“Chaos”>>>> “Surrender”>>>> “Transcendence”

Sufrimiento >>> Aceptación >>>>>> Sanación

Es decir: Una etapa de caos, que engloba las fases inicialmente descritas por Kübler Ross (Kübler Ross, 1991) caracterizada por la lucha , la negación, la depresión, negociación, es decir caracterizado por el miedo a perder lo que consideramos nuestra integridad (es el miedo a la perdida del EGO) o el miedo a la perdida de los mecanismos compensatorios descritos por Shaver (Shaver, 2002). Posteriormente, el enfermo llega a una fase que llama surrender o rendición, que quizá también podríamos traducir como entrega, aceptación, soltar, dejarse, dejar de luchar, etc., lo que en la práctica clínica coloquialmente decimos “ tirar la toalla”. Finalmente, lo mas interesante del modelo es la observación que cuando se ha hecho esta entrega, la persona entra en un nuevo espacio de conciencia que Singh llama trascendencia, en el sentido de un estado modificado de conciencia, caracterizado por ser un espacio de paz, serenidad, gozo, bienestar, que con cierta frecuencia vemos en las fases finales de algunos enfermos.

Esta misma autora describe muy claramente el proceso diciendo: “El único camino hacia el ámbito transpersonal es a través del examen y entrega completa del sentido personal del yo. No hay otra puerta de entrada. Solamente hay la puerta de la verdad del sufrimiento.

Nuestra creencia de ser un ser separado de la realidad es el origen de nuestro sufrimiento. Cuando en una enfermedad terminal uno comprende que no tiene escapatoria de su sufrimiento, entonces empieza a comprender. Las intuiciones que abren nuestra nueva comprensión solo llegan a través de los agujeros que se producen cuando se agota nuestra resistencia, entonces empezamos a percibir la verdadera naturaleza de nuestro SER, entonces empezamos a disolver nuestra mente ordinaria

Lo que ocurre cuando vamos disolviendo nuestra mente ordinaria es que la Luz empieza a entrar a través de las brechas de su ausencia. Este es el principio de la plenitud de conciencia, es el principio de la entrega o apertura espiritual. Es la entrega de la lucha, del apego, del desespero.

Para ser claro, no se trata de una cuestión de renunciar al EGO, es una cuestión de explorarlo manteniendo sus competencias y eliminando su exclusividad. En el cristianismo se describe como experimentar y aceptar la voluntad de Dios: “Padre hágase tu voluntad y no la mía”

Este es un modelo muy interesante ya que, aunque solo sea tomado como una hipótesis de trabajo, es un mapa que nos guía hacia a donde debemos orientar la búsqueda interior de los enfermos, como facilitar el proceso. El lector interesado puede acceder a través de este link < hhtp > a una versión mas detallada de esta autora La gracia divina en la muerte. Cómo nos transformamos espiritualmente cuando nos vamos a morir. Una entrevista con Kathleen Dowling Singh, por Gilles Bédard. Citar referencia. (colgar pdf)

El que no sabe a dónde va no puede acompañar a nadie, y nosotros como profesionales necesitamos referencias de cómo es el proceso, mapas del territorio por el que transcurren los últimos días de nuestros pacientes, para poder acompañar orientar o sugerirles el camino, sus obstáculos y posibles salidas. Este modelo es una propuesta que nos puede ser útil para su acompañamiento.

Referencias:
• Shaver WA. (2002). Suffering and the role of abandonment of self, J. Hosp. and Pall. Med. 4; 46-53
• Singh KD. (1998). The Grace in Dying: How We Are Transformed Spiritually As We Die. San Francisco, Calif., Harper Collins.
• Kubler-Ross. (1991). On Life After Death. Berkley, Calif., Celestial Arts; 44-45: 50-58





 
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